Como diría el autor:
¿Y si fuese posible reconocer a todos los políticos, policías o empresarios corruptos por una marca indeleble en su cara? ¿Y si un simple peón pudiese cruzar todo el tablero para transformarse en reina, o al menos en princesa, y dar mate al rey enemigo? ¿Y si una simple joven pudiese hacer tambalear todo el sistema político, económico y social de un país?
Una de las protagonistas de este libro, Alexandra, es una estudiante de química en la Universidad Nacional (Bogota DC), con un futuro prometedor y una familia sencilla, bueno, realmente de lo mas sencilla que se pudiera uno imaginar, pero bueno, en aras de los recursos de la ficción, dejemoslo así. todo era normal, hasta que un cartel de la droga se cruza en su camino. Desde ese momento y temiendo por su vida, empieza una carrera que la llevara desde lo más ingenuo hasta lo más crudo y oscuro posible.
Pero no solo ella es la protagonista absoluta, junto con Paula Andrea (su prima), Dolores, Blanca, Luciana y demás chicas de los clubs (ojo, spoiler!), hacen que ese mundo sórdido adquiera un poco de color y se trate de mantener la esperanza en la sordidez en la que se han visto sumergidas sin alternativas.
La otra protagonista, es una Guardia Civil (Luca) que, a partir de un cruel asesinato y la búsqueda de una compañera de armas, se sumerge en la corrupción que infesta a “la benemérita” en España. Obviamente, con cada paso va mas allá del deber y se mantendrá firme en sus convicciones (a pesar de la sordidez, que la logra alcanzar y poner a prueba).
Hay un protagonista masculino, por supuesto: Ángel Negro. Un “easy rider” que navegando a bordo de su “dama negra” recorre España y México jugando peligrosamente en el filo de la navaja, siendo testigo de cómo la sordidez es cada vez más densa a medida que las ambiciones del ser humano crecen.
Ahora, miremos LO BUENO, LO MALO y LO FEO de este libro, a juicio de este lector constante, a fin de que se motiven a profundizar mas con este autor o de que se hagan una imagen tal como me la pude hacer yo.
LO BUENO:
El libro, podría decirse que es muy bueno. Por lo que tengo entendido, es la primera incursión del autor en el campo de la novela y se puede decir que lo logra muy bien. Los protagonistas están bien perfilados, tratan de ser verosímiles (¡tratan!, luego lo entenderán) y, ante todo, son cercanos, emotivos. Se esfuerzan por serlo.
Cerca del epilogo, el final feliz de algunos de ellos emociona.
Los escenarios están bien recreados, salvo unos detalles que para el ojo avizor pueden ser particulares (atención al despegue del aeropuerto El Dorado), es sentir vívidamente el entorno. No tanto al detalle como otros autores soporíferos, pero para lo que va la narración, es más que suficiente.
La trama, es adictiva y con un ritmo ágil gracias al recurso de capítulos cortos en los que los eventos de los diferentes protagonistas se van intercalando. Es, en definitiva, un rompecabezas de una complejidad media-media pero muy bien construido que nos va sorprendiendo después de la mitad del libro, hasta el lógico final. Por si no se entendió el prologo, el final lo empata muy hábilmente y uno no puede evitar decir "¡Ahhhhh!"
Eso sí, hay apartes que son predecibles, pero que personalmente al mirar con retrovisor la narración realmente poco los vi venir. Eso, debido a que el ritmo de la narración fue atrapante.
De hecho si me preguntaran si este libro me genero una sensación, la respuesta es SI, me genero la impresión de que hay un mundo detrás de lo que se dice "Real" (sin entrar en la Matrix, claro esta) y que de ese "inframundo" el ser humano muestra su cara real, sin inhibiciones, sin mascaras.
Normalmente, uno se levanta, se arregla, toma un transporte, va a trabajar, trabaja, regresa a casa y reinicia la rutina. Pero hay otros escenarios, detrás de esa cotidianidad que puede llegar a aburrir en los que los escenarios de poder pueden hacernos sentir escalofríos.
LO MALO:
El libro es impactante y lo malo, es precisamente porque la realidad definitivamente supera la ficción. Hay dureza, crueldad y la sensación final de que quedan algunos cabos sueltos si deja un mal sabor de boca.
Algo un poco malo: el final apresurado. Si bien los primeros capítulos van creando el entorno y perfilando los personajes, creería que el final podría haber merecido un tratamiento similar.
LO FEO:
Si bien dije anteriormente que los protagonistas tratan de ser verosímiles, es porque al autor le falto investigar un poco más a fondo como es el habla de una Bogotana promedio, estudiante de química en Universidad pública. Al principio creí que era porque estaba asimilando acentos del entorno en el que estaba desenvolviéndose. Pero, en plena Bogota, asume unos dichos y dicciones que realmente desdibujan al personaje y le restan credibilidad.
Incluso, este gazapo idiomático trata de pegársele en un par de frases a un personaje mexicano.
Eso si, los personajes españoles, poco de las vulgaridades castizas, pero imagino que será por los caprichos editoriales.
Como curiosidad, este libro lo encontré buscando en la zona de “económicos” de una librería de renombre...imagino que la temática no vende, no pega y que la gente cansada de tanta realidad prefiere buscar más ficción. ¿O ignorarla? No lo sé.
Lo recomendaría como una forma de ver que a veces, nada es como parece.
SOBRE EL AUTOR:
ANTONIO SALAS es el seudónimo de un conocido periodista de investigación que debe mantener su identidad en el anonimato por razones obvias. Desde que pusiera en marcha su actividad investigadora hace aproximadamente una década, ha recibido amenazas de muerte por desvelar algunos de los secretos mejor guardados y más comprometidos de los grupos criminales en los que ha conseguido infiltrarse.
Desde “Diario de un skin”, libro de no ficción más vendido en 2003, ha recibido tanto elogios como amenazas de muerte, ya que dicho libro sirvió como base documental, aportando información clave, en el macro juicio contra la organización neonazi Hammerskin España. A este título le siguió otro igualmente polémico, “El año que trafiqué con mujeres”, donde se centraba en las redes de trata de blancas y cuya publicación desencadenó la investigación sobre los amos de la prostitución española, así como la llevada a cabo por el Gobierno mexicano acerca de la trata de niñas chiapanecas. Pero sin duda, en “El palestino” (2010) vivimos su investigación más arriesgada y ambiciosa hasta la fecha: una infiltración en las redes del terrorismo internacional. La cara más cruda del miedo, documentada con el rigor y la peculiar ironía de una de las voces más autorizadas del escenario periodístico.
